sábado, 20 de abril de 2013

¿Por qué el lobo aúlla a la luna?





La Luna, además de ser nuestro satélite, siempre ha sido un foco en la noche, y todas las culturas que han habitado la tierra, siempre le han dado la categoría de deidad, culpándola o adorándola por su influencia sobre el ser humano, la propia tierra, o las criaturas que habitan en ella. 

Sus ciclos, duran 28 días, al igual que el periodo menstrual de las mujeres, lo que hizo que esta tuviese una gran adoración en los cultos a la fertilidad en la antigüedad. En casi todas las culturas se le ha dado un carácter femenino, y en otras tantas un cierto componente oscuro o antagonista al sol. Por sus efectos sobre los cánidos y muchos animales, también se le atribuye el poder del cambio dentro de las bestias antropomorfas, como el hombre lobo, y a la vez, siempre se le adjudicó un carácter esotérico a la hora realizar los aquelarres y las invocaciones en las noches de luna llena.
Una de las cosas por las que la gente conoce a los lobos es por su característico aullido que ha formado parte de numerosas películas de miedo y que tiende a crearnos una sensación de nerviosismo debido a que pensamos que algo va a suceder en breve.

El hombre es un lobo para el hombre señalaba Hobbes en el siglo XVII para referirse a la naturaleza perversa que posee el ser humano. Esa perversidad signicaba que tuvieran que crearse diversos mecanismos de control para vigilarle. En este sentido todos los seres humanos poseemos una capacidad dañina para nuestros congéneres. Algunos somos más o menos lobos que otros, por tanto aceptemos como cierta la metáfora de comparar el lobo con la especie humana, o más que nada con la humanidad de quien escribe.
Los lobos son animales que solitarios pero viven en manada la vez. Así como en el amor el ser humano busca una pareja para construir y proyectarse en el futuro, el lobo busca y lucha por buscar una hembra alfa con la cual conformar una manada, así como muchos seres humanos que por su genialidad poseen un destino trágico (v.gr artículo sobre el tema) los lobos se apartan de la manada y viven en la estepa, ese lugar donde impera la soledad absoluta a la cual Hesse se refiere en su libro el lobo estepario, “Soledad es igual que independencia, la había deseado y conquistado en el transcurso de largos años. Resultaba fría, ¡oh sí!, pero también quieta, maravillosamente quieta y grande como el espacio frío y silencioso en el que giran las estrellas”.

Sigamos con nuestra metáfora, ¿Por qué aúllan los lobos a la luna?, búsquenos razones…la primera es la esencial, el lobo aúlla con obstinación por ese algo que le genera bien alegría o tristeza, es ese grito desgarrador desde el interior, gutural, que busca y clama por respuestas …!!!Luna por qué no estas cerca de mi¡¡¡ Luna porque
estas lejana, o bien simplemente porque el lobo a la luz de los haces de la luna quiere expresarse y expresarle al mundo su dicha o desdicha. En este sentido la luna es un objeto al cual expresarle simplemente lo que ocurre.

Una segunda razón tiene que ver, con que el lobo que aúlla a la luna  es un lobo, estepario, el lobo estepario es de esa especie de lobo que debe cruzar toda la estepa en solitario, se ha apartado de la manada por algún motivo y busca compañía en la soledad de su estepa, y encuentra en ese intertanto la luz lunar que le guía e inspira, se siente inspirado a llorar su dolor, su congoja, esa contradicción entre querer vivir en manada y la soledad que le embarga.

Por otro lado es posible declarar que también la Luna significa una inmensidad. Hay una inmensidad que separa al lobo de su objeto deseado y amado, está por otro lado imposibilidad de poder lograr llegar a dicho deseo, en este sentido hay un encuentro entre el lobo y la luna como separación, en el cómo debe buscar las vías para destruir dicha imposibilidad eterna e inmóvil. Así mismo en la dicha inmensidad es también cuando el lobo observa la luna hay una inmensidad divina, no es más que el encuentro entre ese ser perfectible creado por Dios y la eterna magia del creador, el encuentro con su poder donde uno herido y cansado busca respuestas.

Quiero detenerme en esa inmensidad, en un clima frío, hostil, ese lobo que se atreve a llorar su agonía, su perdida, su desorientación, cuyo espíritu está herido, no llora más que su vuelta a la estepa, ya que está al tanto de que cuando esa luna no este, deberá volver a su rutina esteparia, esa rutina que lo aleja cada vez más de la vida civilizada de la manada. Es en esa inmensidad que aúlla por lo que no puede lograr, lo imposible, es decir en como esa inmensidad sideral pero a la vez titánica, le sumerge y le hunde cada vez en los fangosos pensamiento de su memoria.

La luna en este sentido es como su bálsamo, es como su pequeño haz de luz que le permite seguir de pie, resistiendo en la estepa. El lobo estepario debería cuestionarse miles de elementos del porqué de su situación…la nobleza no sirve para la vuelta a la manada, la justicia dejó de existir sino que premia a otros, su lucha por muy fuerte que sea no le sirve para lograr sus objetivo al ser imposible, por tanto en el momento en que se rinda ya no podrá seguir aullando ante la luna, ya que está no estará nunca con el lobo estepario: le habrá abandonado, así como ha perdido a su manada: quedará eternamente sólo vagando por la estepa, hasta que el dolor de haber vivido en manada, pase.

Será entonces que se atreverá de nuevo asustadizo bajar de su soledad a la civilización, casi como una visita, ya que no se siente a gusto con su antigua especie debido a los daños propinados y a los cuales la luna niega su respuesta. El lobo pierde así por cada viaje a la estepa, la esencia misma de la humanidad.

Por otro lado, la inmensidad de entre el contacto con la luna, significa para el lobo ese reencuentro con el gran creador y su inmensidad, es la observación contemplativa de su obra, de su creación máxima como lo es la naturaleza, entre esa inmensidad sideral también hay un factor de reunión con Dios, es el contacto entre el espíritu y su creador, donde esta interrelación permite la búsqueda de respuestas.

En este sentido ese aullido no es más que ese grito de culpa desde la estepa, no es más que esa solicitud imperecedera de piedad y misericordia ante las luchas por lo imposible, es esa lucha por la búsqueda para construir una manada y el reencuentro con el espíritu ante la mirada atenta del creador.

La realidad al irse la Luna, será otra, el frio eterno, la soledad, el sentimiento de culpa, de haber herido y dañado a otros, hasta que nuevamente la  luna sea benevolente y le regale unos ratos de luz, unos momentos de calma y tranquilidad para expresarse.


viernes, 5 de abril de 2013

El Lobo Estepario,

Hermann Hesse (1877-1962).








El Lobo Estepario (Der Steppenwolf, en alemán), cuenta la historia de Harry Haller, a quien podemos describir como un ser distinto, un personaje que se encuentra entre lo humano y lo animal, de "naturaleza lobuna" según se expresa en un tratado de lobo estepario que recibe Harry de manos de un desconocido. Su vida toma un rumbo diferente al conocer a Armanda.


Todo comienza cuando Harry Haller llega a habitar una pensión amueblada, la apariencia de Harry era como si de un ser extraño, salvaje y sombrío. 



Harry sale a caminar y descubre una serie de leyendas que llaman su atención, por ejemplo la entrada al Teatro mágico, con la inscripción: Entrada no para cualquiera. 



De regreso a casa cruza un callejón y ve a un muchacho que carga un letrero del mismo teatro y lleva un cajón que Harry desea comprar, el muchacho saca del cajón un folleto que le entrega y se va. En el título del folleto puede leerse: Tractat del lobo estepario. No para cualquiera. 



El documento cuenta la historia del lobo estepario: Erase una vez un individuo de nombre Harry, llamado el lobo estepario. Andaba en dos pies, llevaba vestidos y era un hombre, pero en el fondo era,  un lobo estepario. y dicho estudio cuenta la teoría de los llamados lobos esteparios: sus características, sus actitudes, las circunstancias que los determinan, sus sueños, sus virtudes y sufrimientos. Harry es un personaje con una dualidad muy marcada cree albergar en su interior dos almas (lobo y hombre) y continua el texto haciendo un desglose de la personalidad lobuna de Harry. Al terminar de leer el tratado sobre el lobo estepario, Harry recuerda un poema que escribió semanas antes y le da una segunda lectura. 



Harry reflexiona sobre la muerte a través del suicidio. Una gran cantidad de preguntas le pasan por la cabeza y decide salir a dar otro paseo en busca del muchacho del letrero, en la calle se encuentra con una multitud de gente rumbo al cementerio y ahí cree ver al chico, le pregunta si habrá una velada, el muchacho parece no entender y sólo le dice que si su cuerpo se lo pide vaya al Águila Negra. 



En la biblioteca Harry encuentra a un viejo profesor a quien recuerda con cariño, éste al verlo lo invita a cenar a su casa. En la cena Harry se siente muy mal a causa de un retrato que representa al poeta Goethe, siente que es una grosería tener esa pintura que para él no tiene nada de relación con el poeta y así, sin ningún motivo abandona la casa de su profesor. 



Recorre varias tabernas de la ciudad y finalmente por un suburbio extraviado llega al Águila Negra. 



Al llegar al restaurante, Harry ve a una muchacha que llama su atención y se sienta a platicar con ella, él le cuenta lo sucedido en casa del profesor y le explica que no puede llegar a su casa porque algo terrible lo espera (el suicidio), la chica le dice que ella debe que irse pero que él puede hospedarse en uno de los cuartos del lugar. Harry se queda dormido y en su sueño platica con Goethe. Se despiden y quedan de verse otra vez para cenar. Harry no deja de pensar en ella y el día de la cita llega puntual a esperarla. Al llegar la muchacha, Harry se pone a sus pies y le dice que hará todo lo que le pida, la muchacha le pide adivinar su nombre y él lo adivina, su nombre es Armanda, y la relación la hace por un compañero de la infancia de Harry llamado Armando. Armanda le habla a Harry del agradecimiento que él siente hacia ella que lo ha recogido en la puerta del infierno. Según Armanda, Harry cumplirá cada una de las órdenes que le dé y concluye diciénd que hará que se enamore de ella para después ordenarle que la mate. 



Harry le cuenta a Armanda cómo recibió en sus manos el tratado del lobo estepario; Armanda le recuerda comprar el aparato de música para enseñarle a bailar fox-trot y quedan de verse la siguiente tarde para iniciar las lecciones. Después de varias clases, Armanda cita a Harry en el restaurante de un hotel para bailar, ahí toca Pablo, un saxofonista amigo de Armanda que conoce a Harry e intentan entablar una conversación, pero Pablo ante las dudas musicales de Harry, argumenta que no le gusta hablar de música. 



Llama la atención de Harry una linda muchacha que baila con su amiga, Armanda lo convence de que la saque a bailar y la muchacha acepta bailar una pieza con él. Armanda propone a Harry que enamore a la muchacha de nombre María, pero él se niega. Armanda le hace ver a Harry su avance en el baile y le avisa que al día siguiente iniciarán las clases de boston porque en tres semanas será el gran baile de máscaras en los salones del Globo. 



Siguieron juntos bailando y conversando acerca de su relación y la fuerte identificación que Armanda sentía con él; días después vieron a Pablo y les ofreció una cajita con un polvo blanco (cocaína) que los haría sentir muy bien, Harry lo aceptó y efectivamente se sintió mejor. Armanda le contó que Pablo colecciona diferentes sustancias que después ofrece a sus amigos. 



Una noche al regresar Harry a su habitación encuentra a María desnuda en su cama, deduce que es un regalo de Armanda y vive una relación con María que nunca había experimentado: el erotismo, el juego, el baile, los paseos y el amor. La existencia de Harry es una constante reflexión sobre todo a su alrededor. Continua sus lecciones con Armanda y sigue encontrándose con Pablo por vía de María y Armanda. Una noche antes del baile de máscaras, María le cuenta a Harry su temor a perderlo ya que al día siguiente seguramente va a ser de Armanda. 



Llega el gran día del baile, Harry acude a la fiesta y presencia toda clase de historias entre los personajes disfrazados. Busca a sus amigas sin ningún éxito y cuando decide retirarse, en la fila del guardarropa, recibe un papel de manos de un hombre, en donde con dificultades se puede leer: Esta noche, a partir de las cuatro, Teatro Mágico -sólo para locos-. La entrada cuesta la razón. No para cualquiera. Armanda está en el infierno. Inmediatamente Harry corre en busca de Armanda al salón llamado El infierno, a su paso, bailó una pieza con María y siguió su camino. Al llegar al infierno sólo encontró a un chico vestido de frac que le paso revista, era Armanda disfrazada de hombre. Empezó entre ellos un juego: recorrieron los salones bailando con las mismas mujeres, Armanda le daba consejos para seducir, le proponía a quién sacar a bailar y así pasaron varias horas. Cuando el salón se encontraba casi vacío, Harry miró a una hermosa mujer disfrazada de la negra Pierrette, vestida y peinada de manera impecable, Harry sintió el impulso de bailar largamente con ella y así lo hicieron. Harry descubrió que ésta atractiva mujer es la misma Armanda. El baile terminó y Pablo les dio señal de invitación a una velada muy especial a la que Harry y Armanda no dudaron en aceptar: -La entrada cuesta la razón- les recordó.



Pablo les da de beber y de fumar unos cigarrillos largos y amarillos, les hablo del honor que es para él tenerlos en su teatro y le ofrece un espejo a Harry en donde puede apreciar al fondo de su reflejo un lobo estepario. A partir de aquí el personaje experimenta un viaje por diferentes paisajes y situaciones, mata gente, se precipita en un vacío, etc. Harry llega a un pasillo circular en dónde se leen numerosos letreros casi cómicos a la entrada de las habitaciones como ¡Suicidio deleitoso! Te mueres de la risa. o ¡Quién tuviera mil lenguas! Sólo para caballeros. o Instrucciones para la reconstrucción de la personalidad. Resultado garantizado. entre otros. El lobo estepario ve pasar la historia de su vida por las salas del teatro. Continua su recorrido y descubre un letrero que lo atormenta y le hace recordar la promesa hecha a Armanda: Cómo se mata por amor. Harry se ve reflejado en un espejo que multiplica su figura y detrás de unos tapices descubre dos cuerpos tendidos: Pablo y Armanda, sin pensar se acerca a su amada y le entierra un puñal en el pecho, la sangre recorre la blanca piel de Armanda que queda muerta ante tal ataque. Harry recuerda un poema: 




"Nosotros en cambio, vivimos las frías 

mansiones del éter cuajado de mil claridades, 

sin horas ni días, 

sin sesos y edades… 

Es nuestra existencia serena, inmutable; 

nuestra eterna risa, serena y astral". 




Mozart se le aparece a Harry y lo cuestiona sarcásticamente sobre la muerte de Armanda. Pablo le confiesa a Harry estar un poco decepcionado por la forma en que jugó el juego, así es que toma a Armanda que se convierte en una figura de juego, la guarda en su bolsillo. 





Algunas frases del Lobo Estepario:






  • También lo tentó el suicidio cuando era todavía un niño.
  • Estos inmortales no dieron la espalda a la vida si no que construyeron mundos admirables mediante una sublimación amorosa de las menudencias que, también, componen la existencia.

  • Él había pensado más que otros hombres, poseía en asuntos de espíritu una serena objetividad. 
  • Aquella mirada llegaba al corazón de toda la humanidad.
  • Haller era un genio del sufrimiento. 
  • Hay que estar orgulloso del dolor; todo es un recuerdo de nuestra condición elevada. 
  • La mayor parte de los hombres no quiere nadar antes de saber. 
  • Lo que más odiaba era todo lo mediocre, normal y corriente. 
  • La huella de oro había relampagueado, me había hecho recordar lo eterno, a Mozart, y a las estrellas. 
  • La soledad era fría, es cierto, pero también era tranquila, maravillosamente tranquila y grande, como el tranquilo espacio frío en el que se mueven las estrellas. 
  • Todo hombre fuerte encuentra aquello que ha estado buscando con verdadero ahínco. 
  • En cuanto alcance el límite de lo soportable no habrá más que abrir la puerta y estaré fuera. 
  • Se había criado con una educación pequeño burguesa y había conservado desde entonces multitud de conceptos y rutinas. 
  • No habitaba nunca en los suburbios de la vida donde no había burguesía ya. 
  • Harry encuentra en sí un hombre lleno de ideas, de sentimientos, de cultura, de naturaleza dominada y sublimada, y a la vez encuentra al lado al lobo, un mundo sombrío de instintos, de fiereza, de crueldad, de naturaleza ruda, no sublimada, fiera, caótica. 
  • En especiales condiciones de talento surge el presentimiento de la diversidad del alma humana, rompen el mito de la unidad de la persona. 
  • En lugar de simplificar tu alma, tendrás que acoger cada vez más mundo con tu alma dolorosamente ensanchada. 
  • Nacimiento significa desunión de todo, anulación de la dolorosa individualidad. 
  • Dios significa ensanchar tanto el alma que pueda volver a abarcar todo. 
  • En todos los sacudimientos de mi vida salía al final ganando alguna cosa. 
  • Ha comprendido la desesperanza de la vida humana: la grandiosidad del momento y su miserable marchitarse.

  • A nosotros los inmortales no nos gusta que se nos tome en serio, nos gusta la broma. 
  • Me necesitas para aprender a bailar, para aprender a reír, para aprender a vivir. 
  • Esta mujer que me había penetrado perfectamente y sabía más de mi vida que todos los sabios, se dedicaba a ser niña, al pequeño juego de la vida del momento. 

  • Cuando un hombre está muy triste porque se da cuenta de cómo es todo, entonces se parece un poco a un animal. 
  • Meditar una hora, entrar un rato dentro de sí e inquirir hasta que punto tienen uno parte y corresponde al desorden del mundo, eso no lo quiere nadie. 

  • Siempre hay alguna de esas personas que pide a la vida algo más elevado y a quien no puede satisfacer la insulsez y rudeza del ambiente. 
  • Yo tengo de ti la sospecha de que te tomas el amor demasiado en serio. 
  • No estoy contento con ser feliz, no he sido creado para ello, quiero más. 
  • Eres demasiado exigente y hambriento, el mundo te rechaza, tienes para él una dimensión de más. 
  • A los verdaderos hombres no les pertenece nada. El tiempo y el dinero pertenece a los mediocres y superficiales. 
  • Esa risa es lo que cuando un hombre verdadero (Goethe) ha atravesado los sufrimientos, los vicios, los errores, las pasiones y las equivocaciones del género humano y penetra en lo eterno, en el espacio universal. 
  • Una vida fácil, un fácil amor, una muerte fácil, no eran cosas para mí. 
  • Así sucedió, que a eso de la una me escabullí para marcharme, era una derrota, un retroceso al lobo estepario. 
  • En aquellos años en los que la capacidad de amar no abarca sólo a los dos sexos, si no que lo abarca todo. 
  • El suceso de una fiesta, la embriaguez de la comunidad, el secreto de la pérdida de personalidad entre la multitud. 
  • El cartel ponía: Entrada sólo para locos, cuesta la razón. 
  • Todo humorismo superior empieza porque ya no se toma en serio a la propia persona. 
  • Los locos que son genios, completan la psicología defectuosa del equilibrio mundial. 
  • Me parecía no haber vuelto a querer en mi vida como entonces quise a Rosa. 
  • Tome en serio lo que es digno, y ríase de lo demás. 
  • Temías perderla y la has asesinado. 
  • Usted ha de acostumbrarse a la vida y ha de aprender a reír.



Los motivos del lobo.







El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo,
rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.

Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.

Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: ?¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: ?¡Está bien, hermano Francisco!
¡Cómo! ?exclamó el santo?. ¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor,
no han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde: ?¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco responde: ?En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
Está bien, hermano Francisco de Asís.
Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.

Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo: ?He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya vuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios. ?¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.
Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo 
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba en las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su furor jamás,
como si tuviera
fuegos de Moloch y de Satanás.

Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.

Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote ?dijo?, ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
Hermano Francisco, no te acerques mucho...
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.
y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.

El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos...



Rubén Darío.